lunes, 14 de noviembre de 2011

El heroico segundón y la conquista del Polo Sur


Tanto como es popular el argumento del Quijote en la literatura hispánica y universal lo es la hazaña de la expedición a Terra Nova (1910-1913), en el imaginario cultural británico.  







Este episodio, quizá no conocido por todos, es una aventura épica de audacia y valentía extrema.  

Demostrando una heróica de determinación, Robert F. Scott y los cinco hombres que formaban su equipo, lucharon contra los elementos, viajando a temperaturas bajo cero con trineos y ponies, con el objetivo de ser los primeros en pisar el inhabitado territorio del Polo Sur.   




Con unas impresionantes fotografías en blanco y negro y textos extraídos del diario de viaje de Scott, la edición especial en gran formato de Assouline, cuenta de una manera magistral esta epopeya.






"As winter wore on, 
life slid into a predictable 
cadence. The scientists 
worked furiously, 
tending to meteorological 
observations on the  
sixty-six-foot-high  
Wind Vane Hill 
located behind the hut."









"Bowers tirelessly had  
worked out the weights 
of dogs, motors, ponies, 
and food, calculating the 
amount of food the men 
would carry for themselves 
and the animals in 
        between depots."






"When the sun shone,  
the sledgers’ moods lifted.  
Cherry-Garrard wrote 
about the colors and 
shapes of the snow; the 
   whisper of the sledge."







SOUTH POLE:  THE BRITISH ANTARCTIC EXPEDITION 1910-1913
Editorial: Assouline
Autores:  Christine Dell’Amore, Príncipe Alberto de Mónaco, Princesa Ana de Inglaterra
Edición especial y limitada
Encuadernado en tela  17 x 24 centímetros
136 páginas y más de 100 ilustraciones
Precio:  1.050.-$


Disponible bajo pedido en www.assouline.com y a partir de Noviembre en las librerías de la editorial

martes, 10 de mayo de 2011

Lección de naturaleza



Un Carnaval de dibujos de brillantes colores, llenos de criaturas maravillosas y exóticas, seduce desde la primera página del volumen de Taschen. Grabados, muchos de ellos coloreados a mano, que fueron encargados por el farmacéutico y zoólogo alemán Albertus Seba (1665-1736), cuya colección personal era insuperable y que fue considerada la “más valiosa compilación de Historia Natural del siglo XVIII”. Radicado en Amsterdam, Seba se benefició de las redes comerciales de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, y de marineros que le traerían especímenes raros a cambio de medicinas. En 1717, vendió su colección al zar Pedro el Grande, y luego formaría la base del Museo de San Petersburgo.
Sus dibujos rompen la barrera entre arte y ciencia: pájaros de viveza insospechada, insectos terribles, serpientes en movimiento, exóticos mamíferos (algunos de ellos ya extintos) e incluso hidras o dragones atrapan y asombran al lector que se ve inmerso en un viaje al pasado y, también, en un redescubrimiento de las maravillas de la Naturaleza.
Más info: 'Albertus Seba. Cabinet of Natural Curiosities; Editorial Taschen. Irmgard Müsch, Jes Rust y Rainer Willmann; Tapa dura. 23,9 x 33,4 cm. 416 pág. 30 €; Edición plurilingüe: alemán, francés, inglés; www.taschen.com

Publicado por FUERA DE SERIE. También en: http://fueradeserie.expansion.com/2011/03/19/cultural/1300548989.html

El ermitaño favorito de Hollywood


Admirado por unos, odiado por otros, nadie es indiferente a la extraña belleza de los cuadros de Neo Rauch.  Taschen publica un monográfico con su obra.
No cabe duda de que Neo Rauch (1960, Leipzig, Alemania) conocido como el “príncipe pintor” es, además de uno de los artistas más originales de la actualidad, un pintor controvertido.  Su obra  levanta, a partes iguale,s admiración y odio.  Es objeto de culto por parte de críticos y coleccionistas, y de duras críticas por parte de algunos galeristas.  Cofundador de la Nueva Escuela de Leipzig, que combina elementos abstractos, surrealistas y del más puro estilo pop; sus pinturas están sembradas de figuras hipertrofiadas que parecen atrapadas en ambientes inquietantes y familiares, a un tiempo; recordando algunas veces los viejos carteles promocionales de postguerra e, incluso, las portadas de comics o libros vintage.
Huérfano desde su temprana infancia y criado tras el telón de acero por sus abuelos, Rauch se graduó en la Hochshule für Grafil und Buhkunst (Academia de Artes Visuales) de Leipzig en 1990 como estudiante master de Bernhard Heisig.  Su ascensión desde la primera muestra fue meteórica, ganando varios importantes premios y consolidándose como “revelación mundial”, en el 2000, con una exposición itinerante en galerías de Leipzig, Munich y Zürich. Desde entonces ha expuesto en diversos espacios, incluyendo la Bienal de Venecia, una muestra individual en la Albertina de Viena y el Museo Metropolitano de Nueva York.  En 2010 una importante retrospectiva doble fue inaugurada simultáneamente en Leipzig y Munich.  “Produce muy poca obra y tiene una gran demanda, de ahí su alta cotización que está en un rango de entre 120.000 hasta 1’2 millones de euros”, dice Fernando Francés, director del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, donde el artista alemán expuso en Junio de 2005, por primera vez en España.
¿A qué se debe la fama de Rauch?  El hecho de que sus inmensas pinturas se vendan en sumas casi millonarias en EE.UU no es garantía de calidad artística pero nadie es indiferente a la extraña belleza de sus cuadros.  Mundos poblados por seres humanos rígidos y animales híbridos,  de colores definidos y un realismo casi caricaturesco que muchos de sus admiradores denominan “realismo socialista de la Alemania Oriental” y que parecen auténticos retablos industriales.  Sus cuadros producen un efecto hipnótico, trasladando al espectador a un estado donde la percepción adivina símbolos de indescifrables significados, como en un sueño.   Rauch necesitó más de 20 años para encontrar un lenguaje propio: “pintura figurativa con ecos de arte publicitario y pop-art”, según él mismo.
Sus detractores cuestionan si se trata de una “moda del momento” y de la curiosidad por Neo Rauch de estrellas, como Brad Pitt, que pagó 680.000 euros por uno de sus cuadros.Lo cierto es que Rauch sigue movilizando a los amantes del arte, aunque en los últimos años ha preferido alejarse del ambiente público. “Quiero retirarme. No quiero convertirme en el Boris Becker de la escena artística”, dijo en 2007, y desde entonces reside y trabaja en Leipzig.
Sin embargo y con ocasión de la presentación del libro “Neo Rauch”, una espectacular compilación de su obra acompañada de ensayos aclarativos sobre la misma, Rauch aparecerá publicamente en París, el próximo día 6 de Diciembre, para firmar la edición limitada “Sonambulismo”, en la Taschen Store parisina.  Porque el “Show” de la pintura actual “must go on...”

Neo Rauch, Art Edition
Neo Rauch
Tapa dura en estuche, 33 x 44 cm (13 x 17.3 in.), 476 páginas 
€ 3000.00
Edición plurilingüe: Alemán, Francés, Inglés
Disponibilidad: 11/2010
Sonambulismo 
Limitada a 100 ejemplares numerados individualmente, cada uno firmado por Neo Rauch, esta Edición de Arte viene con la litografía firmada

(Publicado por FUERA DE SERIE.  También en: http://fueradeserie.expansion.com/2011/03/08/cultural/1299585232.html)

Shunga o el erotismo que vino del Japón



La desinhibición artística se concentra en estas "imágenes primaverales" de una alta carga erótica producidas durante el periodoukiyo-e japonés (siglos XVIII-XIX) y conocidas como Shunga. Este cuidado volumen, firmado por Gian Carlo Calza, reúne más de 300 imágenes entre xilografías, pergaminos y pinturas que recogen de una manera vibrante, curiosa y explícita aspectos de la vida sexual. Su precio es de 40 €.
Más info: 'Poema de la almohada y otras historias' (Ed. Phaidon); www.phaidon.com

(Publicado por FUERA DE SERIE.  También: http://fueradeserie.expansion.com/2011/03/17/cultural/1300360887.html)

El pie que mueve la humanidad


Cuenta la leyenda que en el siglo X, el emperador Li Yu ordenó a su concubina favorita vendarse los pies con cintas de seda y bailar sobre una plataforma que tenía esculpida una flor de loto. Dio comienzo al culto chino por los pies diminutos. Desde entonces en Occidente, y salvo para unos pocos iniciados, ha sido un misterio la cultura erótica en torno al pie femenino. Hoy, el reputado fotógrafo norteamericano, Ed Fox, con unas soberbias imágenes de mujeres bellísimas, en tomas tan explícitas como sorprendentes, desvela el misterio milenario del fetiche podal.
[foto de la noticia]
Dita von Teese, Valentina Vaughn, Tera Patrick, Belladona, Jill Kelly o Jewel De' Nyle, entre otros iconos femeninos de la industria cinematográfica para adultos, completan una galería que es un homenaje visual al pie femenino, de estilo único, contemporáneo y técnicamente impecable. “ El pie perfecto debe parecer un tobogán, con todas sus curvas y sinuosidades, por el que deslizarse con los brazos abiertos, como un niño”, dice Fox, que es considerado el nuevo Elmer Batters, el pope del fetichismo fotográfico.
Taschen ha editado este pequeño libro de alto voltaje camuflado bajo una anodina sobrecubierta titulada Comentarios a las Leyes de Inglaterra que lo hace pasar desapercibido. Sólo para instruidos (13 €).
Más info: 'Glamour from the ground up'; Ed. Fox. Editorial Taschen (272 pags. con Dvd); www.taschen.com


Publicado en FUERA DE SERIE.  También en: http://fueradeserie.expansion.com/2011/03/19/cultural/1300550305.

lunes, 14 de marzo de 2011

La cabra montés, tras sus huellas...

La desaparición del último bucardo en 2000 movió al autor a investigar sobre esta especie ibérica.  El resultado: TRAS LAS MONTESES DE SIERRA MADRONA, una obra de culto cinegético.




Azulado y de sobria edición, limitado a 500 ejemplares, “Tras las monteses de Sierra Madrona” es un objeto de culto, deseo y colección.   En sus páginas, por primera y quizá única vez, se reúnen documentos y fotografías pertenecientes a archivos privados como el de los duques de Algeciras o el de Jaime de Foxá.  También hay traducciones de libros de viajes de naturalistas y biólogos de la antigüedad; y la historia nunca escrita de cómo la intervención privada de personajes heroicos de la talla del marqués del Mérito en “El Risquillo”, o el de Borja y el vizconde de la Montesina en “Las Aulagas” consiguieron preservar, en Sierra Morena, a una especie llamada a desaparecer.

En sus páginas, Luis Sanchez Hernandez (Salamanca 1962), autor del volumen, dice: “La desaparición del bucardo de los Pirineos, que era un mito que atraía a estudiosos y naturalistas extranjeros, me hizo volver la mirada hacia Sierra Madrona.  Muy poco se había escrito sobre cómo se habían salvado  las cabras allí, unos animales que mantenían el comportamiento natural, salvaje y huidizo de la especie antigua.  Es entonces cuando empiezan a aparecer testigos directos, personajes: guardas, cabreros, propietarios de fincas, cazadores.. ,  que me van llevando con sus testimonios orales a hacer la reconstrucción histórica de lo que ha sido la supervivencia de esta especie única, la cabra montés , desde la iniciativa del Coto Real de Gredos y la protección privada del marqués del Mérito, hacia atrás”.  

Estamos ante un libro lleno de relatos y anécdotas pintorescas en las que se retratan personajes tan humildes como Fidel Peces Duque (1932), guarda mayor de “El quinto de las Abulagas”; Matías López, el podenquero o Daniel, el lobero de Hoyo de Mestanza, de quien se contaba era capaz de imitar todos los sonidos de un lobo y al cual un coro de ladridos le acompañaba al caminar por las calles ya que su ropa estaba impregnada de los olores de los animales que cazaba, lo que provocaba que los perros erizaran el pelo y ladraran o se quejaran igual que si estuviesen en presencia de un animal salvaje.  Como contrapunto e igualmente reales y documentadas personalidades como Alfonso XIII, el marqués del Mérito, Lord Hindlip, el marqués de Borja, el vizconde de la Montesina o Jaime Foxá van trazando el retrato histórico y sociológico de una España solo en parte conocida.



NOBLEZA.  Como contrapunto, e igualmente reales y documentadas, están las anécdotas de Alfonso XIII, el marqués del Mérito, lord Hindlip, el marqués de Borja, el vizconde de la Montesina o Jaime de Foxá, que van trazando el retrato sociológico de una España sólo en parte conocida.  
Expedicionarios extranjeros viajando  “a los confines de Castilla y Andalucía”, y el acierto en las ilustraciones y dibujos, junto a la brillantez del relato de la investigación, sumergen al lector en unos Episodios Nacionales en los que la figura de la cabra montés aparece o se escamotea a la vista, según sea el tiempo de guerra,  posguerra o política de conservación.  

Sin dejar de ser una obra de carácter científico, es también una joya literaria y un archivo de las costumbres e historia cinegética y rural de los últimos 200 años.

Prologado por Íñigo Moreno de Arteaga, experto cazador y literato,  el volumen es un testimonio de la salvación de la cabra de Madrona y un homenaje a un tesoro zoológico ibérico, el bucardo,  cuyo último espécimen murió en el año 2000.


"Tras las monteses de Sierra Madrona"
Autor:  Luis Sánchez Hernández
Editado por el Real Club de Monteros
Páginas:  539 con 435 ilustraciones
30 x 23 cm.
Edición limitada a 500 ejemplares
Precio:   65€
Disponible en   realclubdemonteros@gmail.com

Publicado en FUERA DE SERIE -Expansión   11 de Marzo 2011

viernes, 21 de enero de 2011

Antonio López. Dibujos



"La diferencia entre el dibujo y la pintura se percibe de inmediato:  la pintura te da todos los datos, y el dibujo no; una te aproxima al motivo, gracias fundamentalmente al color, pero el otro, en su límite, te lleva hacia un territorio más psicológico.  En cierta medida, nos ocurre algo parecido con el cine: cuando vemos una película en blanco y negro, tenemos una sensación de irrealidad, de sueño”,  dice Antonio López


TF Editores, en una cuidadísima edición que tendrá una segunda parte, “pinturas y esculturas”, ha producido un libro de una delicada belleza.  En un orden meditado por el propio pintor se suceden, plácida y morosamente, como su misma obra, unos dibujos que permiten disfrutar y  conocer la carrera y proceso creativo del artista.   “Una obra nunca se acaba, sino que se llega al límite de las propias posibilidades”, dice López García, autor de obras en permanente cambio; algunas de las cuales ha tardado veinte años en terminar.  Y esa sensación, unida a la de  estar ante un libro único se consolida al abrir las páginas que exhiben unos dibujos, no por conocidos menos sorprendentes, del pintor y escultor español más cotizado.

Desde las primeras páginas, donde con breves y emocionantes trazos el de Tomelloso  desgrana sus inicios como dibujante, animado por su tío, Antonio López Torres: “en una cocinilla que daba a un gran corral, colocó contra la pared un motivo parecido a los que él mismo pintaba por entonces:  una pequeña mesa de madera sin barnizar, con patas de tijera, semicubierto el tablero con un paño blanco con una estrecha tira rojiza en el borde, y encima un puchero de barro, una cebolla partida y un pan grande redondo, marcado con una cruz, al que le faltaba un trozo.  Me dio una hoja de papel de bloc y me dijo que dibujara.  Me senté en una silla baja muy cerca del motivo y comencé a dibujar.  Con unas líneas generales lo encajé en el papel con facilidad.  La sensación que sentía de que lo podía hacer me sorprendía.”  (dibujo incluído en el libro), pasando por las ilustraciones de los dibujos como aprendiz en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, los estudios para diferentes pinturas  y, hasta los inquietantes dibujos llenos de medidas y anotaciones para sus esculturas de cabezas gigantes o de figuras humanas, el libro embelesa y engancha."




Ficha Técnica:
“Antonio López.  Dibujos”
Autores: Antonio López y Francisco Calvo Serraller 
Edita: TF. Editores 
Formato: 24 x 29 cm 
Encuadernación: Cartoné tela con camisa 
216 páginas 
100 dibujos impresos en color y escala de grises. 
PVP: 50 euros 
Es una obra fundamental para entender y disfrutar del trabajo del artista español vivo más cotizado del mundo.
Con textos del propio Antonio López que participó en su edición y producción; lo que lo convierte en un libro de autor.

"Bocetos de un Maestro"  Artículo publicado en FUERA DE SERIE-Expansión (21.01.2011)








En el frío invierno extremeño de 1936 nace Antonio López García, pintor y escultor español vivo más cotizado mundialmente.  Primer hijo de una familia de honrados labradores,  transcurre su infancia en Tomelloso, Ciudad Real, dando muestras tempranamente de su sensibilidad para el arte.  
Es a los trece años, animado por su tío, el pintor Antonio López Torres, cuando dibuja su primer bodegón copiado del natural.  
“En casa de mis abuelos, donde él vivía”, relata López García en el libro “Antonio López. Dibujos”,  “en una cocinilla que daba a un gran corral, colocó contra la pared un motivo parecido a los que él mismo pintaba por entonces:  una pequeña mesa de madera sin barnizar, con patas de tijera, semicubierto el tablero con un paño blanco con una estrecha tira rojiza en el borde, y encima un puchero de barro, una cebolla partida y un pan grande redondo, marcado con una cruz, al que le faltaba un trozo.  Me dio una hoja de papel de bloc y me dijo que dibujara.  Me senté en una silla baja muy cerca del motivo y comencé a dibujar.  Con unas líneas generales lo encajé en el papel con facilidad.  La sensación que sentía de que lo podía hacer me sorprendía.” 

Un año después, 1949, se traslada a Madrid e ingresa en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, coincidiendo allí con diversos artistas, como Enrique Gran, Amalia Avia y Lucio Muñoz.  Grupo éste que  más tarde sería conocido como “Escuela Madrileña”.

Una beca concedida en 1955 le posibilita viajar a Italia y contemplar la pintura del Renacimiento lo que unido a su conocimiento de la pintura clásica española, especialmente la de Velazquez, le da una mirada global:   “De golpe me había asomado a lo que es lo único importante”, reflexiona el pintor, “la capacidad para expresar una emoción que primero tienes que sentir, y que es independiente  de la habilidad y corrección para copiar el mundo real”.







Figurativo, realista, mágico... son algunos de los calificativos que desde 1960, llevada su producción por la galerista Juana Mordó empieza a ser reconocido mundialmente.  
En 1957 tuvo lugar su primera exposición individual en el Ateneo de Madrid y en la década de los sesenta se produjo su reconocimiento internacional a raíz de sus exposiciones en Nueva York y París. Desde entonces su obra se ha mostrado con gran éxito en Europa y Estados Unidos. Entre sus exposiciones individuales destacan las de la galería Marlborough de Nueva York y Londres (1986), su primera gran antológica en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (1993), o la del Museum of Fine Arts de Boston (2008).  Es miembro honorario de la American Academy of Arts and Letters de Nueva York y miembro de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. 
Ha recibido, entre otros, los premios Ciudad de Darmstadt, el Príncipe de Asturias, el Velázquez, así como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, la Medalla de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander y, en mayo de 2010, la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Madrid. 

Y pese a ser en la actualidad el pintor y escultor español vivo más cotizado en los mercados del arte, Antonio López confiesa “Aquella modesta habitación interior en Tomelloso ha sido siempre en el recuerdo un lugar firme y luminoso, al que vuelvo con frecuencia en el pensamiento”.

TF Editores, en una preciosista edición que tendrá una segunda parte, “pinturas y esculturas”, ha producido un libro de una delicada sensibilidad.  En un orden meditado por el propio pintor se suceden, plácida y morosamente, como su misma obra, unos dibujos que permiten disfrutar y  conocer la carrera y proceso creativo del artista.   “Una obra nunca se acaba, sino que se llega al límite de las propias posibildades”, dice López García, autor de obras en permanente cambio; algunas de las cuales ha tardado veinte años en terminar.

Si la belleza, según la estética tomasina más tarde refrendada por Joyce, se identifica por “integridad, proporción y claridad”, no cabe duda que está en los dibujos de López.  La verdad de sus dibujos se revela a la inteligencia y ésta queda asombrada sensiblemente por tanta belleza.



lunes, 17 de enero de 2011

Los palacios (perdidos) de la Castellana

(Palacete del Conde de Moriles. Paseo de la Castellana, 35.  Desaparecido)

Hace apenas dos siglos lo que ahora conocemos como Paseo de la Castellana, una de las arterias urbanas más importantes de la capital, fue un frondoso bosque en el que se alineaban los árboles en filas de a nueve dando sombra al manantial de aguas más “ligeras” de Madrid, la fuente de la Castellana, sita en la actual plaza de Emilio Castelar.  El aumento de la población, de 200.000 habitantes censados en 1846 a los casi 300.000 en 1868 obligó a tomar medidas urgentes para efectuar un ensanche en la ciudad, rodeada por la cerca mandada construir por Felipe IV en 1656, derribando ésta misma y dando salida a cuarenta y dos calles que partían del centro, entre ellas el Paseo de la Castellana.
En el proyecto que el Gobierno encargó a Carlos María de Castro se hizo una división de la ciudad “en áreas diferenciadas según fuera la posición y medios de fortuna de sus habitantes”.   La zona industrial fue situada en el Sur, los barrios obreros quedaron al Norte y al Este de la ciudad, a la mediana burguesía se le adjudicó el Barrio de Salamanca y la aristocracia fue ubicada entre la calle Almagro y el Paseo de la Castellana.  Madrid quedó dividida entonces en Casco Antiguo, Ensanche y Extrarradio.  Y el Paseo de la Castellana se convirtió así en el eje de conexión entre las tres zonas.

(Palacio de Xifre.  Derribado en 1950)

Las riberas de aquella fontana  sombreada por árboles fueron urbanizadas a partir de 1807, y en 1830, el arquitecto Mariátegui trazaría andenes para paseantes a pie, así como terrizos.  Por ellos y a partir de la segunda mitad del siglo XIX  pasearían calesas y berlinas con lo más florido de la nobleza cortesana y trotarían caballos montados por  los nuevos “aristócratas del dinero”, surgidos de la banca, el comercio y el ferrocarril, que eligieron el eje Recoletos-Castellana para levantar sus palacios y hoteles.  El denominador común de estos palacetes fue su carácter aislado, lo que permitió poder rodear las edificaciones con jardines.  Todos alineaban su fachada principal al Paseo de la Castellana, separada de éste, en la mayoría de los casos, por una verja y un jardín, localizándose en la parte posterior las cuadras y las caballerizas.  Solían tener tres plantas separadas por impostas.  Sus sótanos eran habitados por el servicio y ocupados por las cocinas y los lavaderos; la primera planta alojaba un amplio salón, casi siempre de baile y doble altura, más comedor, sala de billar y otras salas de recibo.  La segunda planta, accesible por escalera principal y de dos tramos, se desplegaba en galerías sobre las que se disponían dormitorios, tocadores y gabinetes.  La tercera planta alojaba mansardas, terrazas o balaustradas siempre enmarcando el escudo de piedra con los blasones de sus propietarios.
Las primeras construcciones fueron el palacio de Bruguera, derribado en los años setenta, y el de Indo, donde luego se ubicaría el palacio de Montellano.  Los 28 palacios y palacetes dispuestos entre el paseo de Recoletos y el de la Castellana, fueron las más opulentas mansiones de España,  en cuyos salones se forjaría la historia político-económica de aquel tiempo.  En uno de estos palacios se celebraría la última de las grandes fiestas de aquella extinta corte, la puesta de largo de Rocío, hija de los duques de Montellano, en 1954.    En el Paseo de la Castellana permanecían en pie a comienzos del siglo XX unos 35 palacetes, de los cuales en la actualidad sólo quedan ocho.  Bancos, hoteles y embajadas los desplazaron a partir de entonces.
(El Palacio de Medinacelli, con la estatua de Colón en medio de la rotonda del Paseo de Recoletos, en una foto )

Fue la Castellana  el corso aristocrático en el siglo XIX, paseo de peatones de moda hasta la guerra, escenario de carnaval, de juras de bandera y de desfiles militares, así como lugar de reposo y de juegos infantiles.  Desde el Hipódromo, inaugurado en 1878 en lo que ahora son los Nuevos Ministerios hasta el Paseo del Prado e incluyendo los construidos en los barrios vecinos de Salamanca y Chamberí se calcula que la arteria madrileña tuvo más de un centenar de palacios de diferentes estilos: desde neorrománicos, como el de la hoy iglesia evangélica Alemana, en el 6 del paseo, hasta neogóticos, con sus ventanales de gabletes abocinados; renacentistas, platerescos o mudéjares, singularizados por aleros de maderas nobles, artesonadas y de vuelo ancho.  Uno de los palacios más importantes fue el del banquero Juan de Aguado, luego llamado de Anglada y más tarde adquirido por el marqués de Larios, situado sobre más de 6.000m2 de la pequeña loma donde hoy se alza el hotel Villamagna.  En su interior llegó a tener un patio igual al de los Leones de la Alhambra, 70 columnas de mármol de Carrara, baños pompeyanos y otros lujos que lo convirtieron en una de las mansiones más suntuosas de España.
La Casa de América ocupa hoy uno de los más vistosos palacios de la Castellana, el de Linares, construído por Carlos Colubí.  Pero sin duda, el que marcaría el standard de belleza palaciega no sería otro que el edificado por Narciso Pascual en 1859 por orden del Marqués de Salamanca, en el paseo de Recoletos.
“Mi deseo con ‘Los palacios de la Castellana’”,  dice Felipe Diaz de Bustamante Loring, alma mater de este libro, “es el colaborar para que nunca más se vuelva a producir una destrucción así. Siempre se tiende a disculpar y justificar las actuaciones pasadas cuando se enmarcan en su contexto histórico, la cultura de la época, la escala de valores de la sociedad y el momento que les ha tocado vivir, pero dudo que se ajusten estas razones al caso que describimos ,dado que la mayor parte de la desaparición  de estos palacios se produjo en la segunda mitad del siglo XX , cuando pensábamos que la sociedad próspera de la posguerra estaba ya educada y sensibilizada en la conservación de un patrimonio tan importante como el que tratamos. Es cierto que siempre puede haber una razón superior basada en el interés social y general. Ese pudo ser el caso del Banco de España que para su edificación y posterior  agrandamiento hubo que derribar  3 magníficos palacios y sus respectivos jardines, pero desde luego no es el caso del resto de actuaciones que se produjeron en su entorno.   Se dice que la desaparición de estos palacios significó una de las mayores destrucciones  de un patrimonio urbanístico acaecido en una capital Europea fuera de un periodo bélico.”



Título: Los palacios de la Castellana 
Autor(es): Autores Varios 
Editorial:  Turner
Encuadernación: Tela con sobrecubierta francesa
Dimensiones: 24 x 30,5
Páginas: 288
Idiomas: Español
Precio: 70,00 €
Prologado por el arquitecto Antón Capitel, y con textos del profesor Ignacio González-Varas, Los palacios de la Castellana cuenta por primera vez la historia de esos palacios: quiénes fueron sus arquitectos, sus diferentes propietarios, qué usos tuvieron entonces y cuáles tienen en la actualidad.

(Artículo publicado en el magazine FUERA DE SERIE- Expansión  09.01.2011) También:  http://fueradeserie.expansion.com/2011/03/18/cultural/1300447084.html